Moonlamp

12 nov. 2010


Se subió la cremallera hasta arriba de modo que pudiera cubrirse el cuello. El frío había aparecido por sorpresa y sin avisar. En realidad no sabía por qué eso suponía una novedad, todos los años desde que se había mudado a aquella titánica ciudad había ocurrido lo mismo. Dio un último sorbo a su taza humeante de té e intentando retener el calor entre sus manos salió a la calle. Las luces navideñas empezaban a encenderse. 

-Cada año más temprano -dijo sólo para sí mismo.

La luna, hinchada y blanca como cubierta por polvos de talco le observaba desde su posición privilegiada. Desde que era un niño había sucedido de ese modo y siempre que él le devolvía la mirada se sentía protegido. Las noches que permanecía oculta por las nubes sentía un desasosiego interior difícil de controlar. Pero esa noche no, esa noche ella brillaba para él, se dejaba ver en una especie de guiño que sólo ellos dos podían entender. Como cada noche de luna llena se acercó hasta la orilla del río para poder observar su reflejo tembloroso. Aquel día no fue diferente, llegó hasta la barandilla del puente con las manos todavía en los bolsillos y en un gesto confiado apoyó el peso de su cuerpo sobre el frío acero. Era reconfortante mirarla desde ese lugar, sin en el estorbo de los numeroso edificios que se agolpaban a ese lado de la ciudad. Permaneció durante varios minutos en la misma posición, hasta que empezó a sentir el frío de la noche en sus pies. Se despidió de ella sin palabras, con ella no hacían falta, y sintiendo su espíritu calmado inició despacio el camino de vuelta a casa.



Diseño de lámpara: Oneiricoestudio
Texto: The Sad-Eyed Girl

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